
Es increible el avance tecnológico de nuestros días, es aquí donde comienzo a sentirme viejo, pues ahora en cuestion de minutos puedes escapar, y escapar lejos, puedes alejarte de todo lo que conoces y todos los que te conocen. Siempre tuvé la loca idea de decir "enseguida regreso voy por unos cigarros" y no regresar nunca, hoy lo hice, bueno casí, porque si he regresado, pero mejor que nunca y es que aunque solo me escapé unos días siento que me he ido una vida, asi que aunque me ven joven, mi alma ya es muy vieja.
Y es que hablaba del avance tecnológico porque es increible que en menos de dos horas de vuelo desde la ciudad de México, me encuentre tan alejado de mi vida, en el centro de un bullicioso y modesto aeropuerto. Guatemala es una ciudad que se asimila a lo que hace 15 años fue la capital mexicana; su gente y sus facciones son similares a las nuestras. Grupos de indígenas esperan a las puertas del aeropuerto, del que tuve que salir, con todo y equipaje, por una empinada escalera. No existen rampas ni elevadores: parece la imagen de la tecnología ausente. Pero este detalle le da al sitio un aire de aventura.
Llevé equipaje como si fuera a visitar una ciudad cosmopolita. Mi maleta sobrepasaba por mucho el peso de mi cuerpo, y estoy seguro que si hubiese querido acomodarme dentro de ella lo hubiera hecho cómodamente. Según yo, no quería estar fuera de ocasión; me hice tantas expectativas que no sabía si empacar suéter o impermeable, botas o sandalias, así que me decidí por llevarlo todo. Cuando llegué y vi las escaleras del aeropuerto me di cuenta de que no estaba en armonía con el lugar. Al dar el primer paso hacia abajo para tomar el taxi que me llevaría a la ciudad de Antigua, mi equipaje me atropello, literalmente, y me hizo rodar por las escaleras frente a las miradas de los condescendientes mayas que no pudieron evitar que se les escapara una sonrisa, a la vez que se acercaban a ayudar. La caída consumó mi regreso a la tierra. Superado el impacto (aunque aún lo siento en los huesos) tomé un taxi que en aproximadamente 50 minutos nos condujo a Antigua, antes la capital de la Guatemala colonial.
Las calles de ANTIGUA están llenas de coloridas fincas que reflejan una época de mucha riqueza; construcciones conservadas en su estado original y calles empedradas me invitaron a sacar la cámara aún con el taxi en marcha. Me sentí atraído por los colores y los gestos de los lugareños (confieso el extraño placer que me causa poseer imágenes de gente local en actividades rutinarias de los lugares que visito, como platicar, correr o simplemente caminar). Los niños del lugar acostumbran cobrar un quetzal tan pronto como se percatan de que algún turista se tomó la libertad de fotografiar sus trajes, así que me cargué de monedas para recorrer las calles en busca de estos expertos modelos.
Las celebraciones de la Semana Santa y Pascua llenan el lugar de movimiento, y numerosos grupos se pasean por las Palies que huelen a incienso y aserrín; miles de antigüenos realizan procesiones a todas horas del día, incluso durante la madrugada. Una de las más impresionantes es la procesión de los niños, en la que los pequeños cargan sobre sus hombros pesadas estructuras que se asemejan a un carro alegórico; dicen que no existe antigüeño que no haya cargado estas estructuras alguna vez en su vida.
De día, las calles de Antigua se adornan con coloridos tapetes de figuras religiosas y decorativas. Utilizan el aserrín teñido de colores vibrantes y lo enriquecen con frutas y flores. Es un espectáculo para quienes pasean por las calles, admirando las creaciones originales que los locales ofrecen para conmemorar la Semana Santa y que se colocan por las cuadras en que las procesiones hacen su lento recorrido.
En medio de numerosos guatemaltecos que visitan la ciudad en épocas como ésta, cientos de jóvenes americanos se ven por aquí, entre academias de español, bares y muchos cafés, lugares en donde se percibe que hoy sus habitantes distan mucho de ser los pobladores originales. En Antigua puedes conseguir todo tipo de comodidades y delicados objetos con la mejor calidad de la región, como café orgánico y textiles, mientras que en ciertas tiendas y galerías se ofrecen piezas de arte.
Con un animado ambiente y a la vez respeto por las tradiciones antiguas, encantadores lugares para hospedarse han florecido en esta ciudad colonial, que fue destruida casi en su totalidad por un fuerte terremoto en 1793. Algunos de estos hoteles han utilizado sabiamente las ruinas de conventos e iglesias que el sismo dejó, para integrarlas a sus nuevas construcciones. Los hoteles boutique son, en su mayoría, creación de extranjeros visionarios, y algunos locales mas que con dinero, con ingenio quienes han logrado combinar el lujo y las costumbres guatemaltecas de antaño.
Pero creo que ya me adelanté demasiado, cuando abordé el taxi lo único que se me ocurrió despues de saludar eran tres palabras "Posada del Ángel", y es que durante el vuelo mientras me aburría de Lumines dejé el PSP a un lado y con la mirada fija de Tifa comencé a leer una pequeña guia turistica que adquirí en el aeropuerto, en ese momento quedé maravillado por el portón que marca el ingreso a este pequeño hotel de sólo cinco habitaciones, y que no da pista alguna de su interior. El encanto de su alargada piscina, de su biblioteca y de las acogedoras habitaciones hicieron que el ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, se hospedara aquí durante su visita a Guatemala. Así que me dijé, si el mandatario del pais mas poderoso del mundo estubo aquí...porque yo no???, pero lo que verdad te dejá sin aliento ahí, es la terraza superior, que es en donde los huéspedes pueden tomar el sol o relajarse con vista al Volcán de Agua. La verdad no es muy caro que digamos y aunque como dijerá mi brother Oswald "fué fatality a la tarjeta de crédito" el hospedaje te incluye desayuno por lo menos, la habitación doble anda desde los 175 dolares gringos y creo que es un buen precio por lo que recibes (conozco hoteles en Cancun que cobran mas, Camino Real anyone?), la dirección es 4° Avenida Sur 24-A; los teléfonos 502/7832-5303 por si alguien quiere hospedarse por allá, algo muy padre que me gustó es que cada una de las suites está decorada de forma independiente, con artesanías de la zona (aunque por ahi ví varias cosas de México), asi que aunque vayas varias veces siempre te sentirás en un hotel diferente (how cool is that!!!).
Bueno esta entrada en mi blog es como un sueño, pero como en todo sueño pues me llegó la hora de despertar, pero los dejo solo con el sueño que fue lo mejor, porque el despertar, ese, ese si estuvo muy cabrón.
www.posadadelangel.com